Reglas de acentuación
Toda palabra española de más de una sílaba tiene una que suena con más fuerza que las demás, pero solo una parte de ellas lleva tilde. Ahí está casi todo el secreto de la acentuación: las reglas no inventan el acento, ya venía puesto al hablar; lo único que deciden es cuándo hay que dibujarlo en el papel. Aquí explicamos las reglas generales y el orden en que se aplican, siguiendo la Ortografía de la lengua española (RAE y ASALE, 2010), norma común de los países hispanohablantes.
El acento prosódico y la tilde
Al pronunciar una palabra de varias sílabas, una se alarga: es la sílaba tónica. Las otras son átonas. Esa fuerza se llama acento prosódico: en mesamesallana cae en la primera sílaba; en jamónjamónaguda, en la última. No la tienen todas: artículos, preposiciones, conjunciones y los pronombres pegados al verbo son átonos enteros y se apoyan en el vecino. De esa diferencia vive la tilde diacrítica.
La tilde es otra cosa: la pequeña raya ´ que se escribe sobre la vocal de la sílaba tónica. Es un signo del papel, no del oído. Mesa y jamón se pronuncian las dos con acento, pero solo una lleva tilde. Por eso la pregunta útil no es «¿esta palabra suena fuerte en algún sitio?» sino «¿le toca tilde?».
Según dónde caiga la tónica, las palabras son agudas (última sílaba), llanas (penúltima), esdrújulas (antepenúltima) y sobresdrújulas (antes de la antepenúltima). Ese reparto está contado con calma en palabras agudas, llanas y esdrújulas.
Las tres reglas generales
Las agudas llevan tilde si terminan en vocal, en -n o en -s: menúmenúaguda, tambiéntambiénaguda, jamásjamásaguda. Con cualquier otra consonante al final se quedan limpias: cantarcantaraguda, paredparedaguda.
Las llanas hacen justo lo contrario: llevan tilde cuando terminan en consonante distinta de -n y -s, y no en los demás casos. Con tilde: mármolmármolllana, tóraxtóraxllana, difícildifícilllana. Sin tilde: camisacamisallana, resumenresumenllana, volumenvolumenllana.
Las esdrújulas y las sobresdrújulas llevan tilde siempre, sin mirar la terminación: plátanoplátanoesdrújula, númeronúmeroesdrújula, murciélagomurciélagoesdrújula, espírituespírituesdrújula, cómpramelocómpramelosobresdrújula.
La -s final cuenta como terminación en -s solo si va detrás de vocal; tras otra consonante la palabra se comporta como si acabara en consonante cualquiera, y por eso fórcepsfórcepsllana lleva tilde. Y la -y final, aunque suene como vocal, cuenta aquí como consonante: convoyconvoyaguda no lleva tilde y yérseyyérseyllana sí. Más rarezas, en casos especiales.
Por qué la norma marca justo esas palabras
Se repite mucho que casi todas las palabras acabadas en vocal, en -n o en -s son llanas. Contadas de verdad, no sale eso. En el diccionario de este sitio, de las 794 567 palabras de más de una sílaba con esa terminación son llanas 553 538: un 69,7 %, mayoría clara pero no «casi todas». Y entre las 10 000 más usadas que acaban en -n el reparto es casi un empate, 329 llanas frente a 319 agudas, porque ahí viven también, están, razón y canción. La otra mitad de la frase sí se sostiene: de las que acaban en otra consonante, 30 147 de 30 644 son agudas, el 98,4 %.
Entonces, ¿por qué la regla es esta y no la contraria? Por ahorro de tinta. En ese primer grupo, marcar las llanas costaría 553 538 tildes; marcar las agudas cuesta 140 718, casi cuatro veces menos. La norma elige en cada grupo el lado menos numeroso, y la tilde no dice «aquí hay acento», sino «aquí el acento no está donde el lector apostaría». Las esdrújulas y sobresdrújulas rompen esa apuesta siempre, y por eso se marcan todas. Aun con ese ahorro, tildes se escriben muchas: en nuestro diccionario las llevan 296 577 palabras de 826 478, algo más de una de cada tres.
Cuando hay hiato, manda el hiato
Dos vocales seguidas pueden leerse en una sola sílaba, y forman diptongo, o repartirse en dos, y hay hiato; la diferencia se explica despacio en diptongo, hiato y triptongo. Sobre el hiato manda una regla que pasa por encima de las tres anteriores. Si una vocal cerrada (i, u) es tónica y está junto a una abierta (a, e, o), se escribe tilde siempre, aunque la regla general no la pidiera: díadíallana, paíspaísaguda, baúlbaúlaguda, MaríaMaríallana, vehículovehículoesdrújula. La h muda entre las dos vocales no estorba: búhobúhollana también la lleva.
Esa tilde hace un trabajo extra: separa las dos vocales en sílabas distintas. Sin ella se leerían juntas, como ocurre en guion.
Palabras de una sílaba
Las palabras de una sola sílaba no llevan tilde, porque no hay ninguna duda sobre dónde cae el acento: marmarmonosílabo, fefemonosílabo, piepiemonosílabo. La excepción conocida es un grupo cerrado de parejas —tú y tu, él y el, más y mas—, donde la tilde no marca el acento sino que distingue dos palabras; ese caso tiene su propia página: la tilde diacrítica. Hay una segunda excepción, de museo: durante décadas se escribieron con tilde monosílabos como guión, y nuestro clasificador todavía reconoce esas grafías viejas y las etiqueta como monosílabos con tilde, avisando de que hoy van sin ella.
Los adverbios en -mente
Estos adverbios son raros: conservan dos sílabas tónicas, la del adjetivo del que vienen y la de -men-. Para la tilde la regla no mira la terminación: se escribe si el adjetivo la tenía. Como última la lleva, escribimos últimamenteúltimamentellana, y lo mismo pasa con cortésmentecortésmentellana. En cambio triste no lleva tilde, y por eso tristementetristementellana tampoco.
Verbos con pronombres pegados
Cuando a un verbo se le añaden pronombres, el acento no se mueve, así que la palabra cambia de clase y aparece una tilde que antes no estaba: da es monosílabo sin tilde y dámelodámeloesdrújula ya es esdrújula; de explica sale explícameloexplícamelosobresdrújula. No hay regla nueva: se aplican las de siempre a la palabra entera.
Las mayúsculas también llevan tilde
Es un error muy repetido creer que las mayúsculas se libran de la tilde. Con una excepción que vemos enseguida, la llevan igual al principio de palabra y en un rótulo entero: ÁngelÁngelllana, ÁfricaÁfricaesdrújula, CANCIÓNCANCIÓNaguda.
Las siglas son la excepción del apartado: escritas enteras en mayúscula no llevan tilde, aunque al leerlas la fuerza caiga donde a una palabra corriente se la marcaríamos. CIA, OTAN y ONG van siempre limpias. Nuestro clasificador no sabe que son siglas y las mide como palabras corrientes.
Palabras compuestas
Cuando dos palabras se unen en una sola, el conjunto se acentúa como una palabra nueva. Casi siempre el primer elemento pierde su tilde, porque deja de ser tónico: balónbalónaguda más cesto da baloncestobaloncestollana, sin tilde. Los adverbios en -mente son la excepción y hacen lo contrario: el adjetivo guarda dentro su tilde, y por eso difícil se sigue viendo en difícilmentedifícilmentellana.
El segundo elemento no solo conserva su tilde —decimoséptimodecimoséptimoesdrújula—: a veces la gana, porque la palabra nueva se mide entera con las tres reglas. Pie y dos no llevan ninguna sueltos, y sí en puntapiépuntapiéaguda, veintidósveintidósaguda y ciempiésciempiésaguda. Si los dos términos van unidos por un guion, cada uno se acentúa por separado, porque siguen siendo palabras independientes.
Para practicar, el clasificador de acentuación separa la palabra en sílabas, dice de qué clase es y explica con qué regla le toca tilde. Con JavaScript activado el cálculo lo hace tu navegador y admite cualquier palabra, hasta inventada; sin JavaScript responde el servidor, que solo conoce las palabras del diccionario del sitio, y una forma como cómpramelo recibe un «No están en él». Páginas y herramienta salen del mismo motor, y cada ejemplo marcado se comprueba con él antes de publicar; si aun así ves que no dicen lo mismo, el error es nuestro.