La tilde diacrítica
Hay palabras que se escriben con las mismas letras y significan cosas distintas. La tilde diacrítica es la marca que sirve para separarlas. No indica dónde está el acento —de eso se ocupan las reglas de acentuación—, sino cuál de las dos palabras estás usando en esa frase. Por eso tútúmonosílabo lleva tilde aunque sea un monosílabo y los monosílabos, por regla general, no la lleven.
Para qué sirve
La regla general dice que una palabra de una sola sílaba se escribe sin tilde: tutumonosílabo, elelmonosílabo, dedemonosílabo. Cuando la tilde aparece de todos modos, no está marcando el acento: está avisando de que esa palabra es otra. En «tu casa» tenemos el posesivo, que va pegado al nombre; en «tú decides» tenemos el pronombre, que funciona solo. Ese es todo el trabajo de la tilde diacrítica.
Mucha gente busca aquí una regla de sonido, y sí la hay, aunque sea fina: de las dos palabras del par, una es tónica y la otra es átona. La forma con tilde se pronuncia con fuerza propia; la otra se apoya en la palabra vecina y pasa de puntillas. Dilo en voz alta y lo oirás. La tilde cae siempre del mismo lado: la lleva el miembro tónico. Y con el sonido cambia la función: pronombre frente a determinante, verbo frente a pronombre, adverbio frente a conjunción. Si no sabes cuál de las dos es, no mires la palabra sola: mira la frase entera.
Los pares clásicos
- tútúmonosílabo, pronombre («tú lo sabes»), frente a tutumonosílabo, posesivo («tu cuaderno»).
- élélmonosílabo, pronombre («llegó él»), frente a elelmonosílabo, artículo («el tren»).
- mímímonosílabo, pronombre detrás de preposición («para mí»), frente a mimimonosílabo, posesivo («mi hermana»).
- sísímonosílabo, afirmación o pronombre («dijo que sí», «lo guardó para sí»), frente a sisimonosílabo, conjunción condicional («si llueve, no salimos»).
- sésémonosílabo, del verbo saber o del verbo ser («no sé nada», «sé amable»), frente a sesemonosílabo, pronombre («se cayó»).
- tétémonosílabo, la bebida, frente a tetemonosílabo, pronombre («te espero»).
- dédémonosílabo, del verbo dar («espero que me dé tiempo»), frente a dedemonosílabo, preposición («un vaso de agua»).
- másmásmonosílabo, de cantidad («quiero más»), frente a masmasmonosílabo, que equivale a «pero» y hoy se usa casi solo en textos literarios.
El truco es sustituir la palabra y ver si la frase se sostiene. Si en su lugar cabe «pero», es mas sin tilde: en «quiero más» no cabe, y por eso allí va la tilde. Si cabe otro verbo, como «conceda», es dé con tilde: «espero que me conceda tiempo» funciona, y «un vaso conceda agua» no. Con el par sí/si prueba «en caso de que»: si encaja, es si sin tilde («en caso de que llueva»); si lo que cabe es «no» o «sí mismo», lleva tilde, como en «dijo que no» o «lo guardó para sí mismo».
aún y aun
Este par se comporta de otro modo. Con tilde, aúnaúnaguda equivale a «todavía»: «aún no ha llegado», «es aún más caro». Al llevar tilde, la palabra se lee con hiato y tiene dos sílabas, así que nuestro clasificador no la explica como diacrítica, sino por la regla del hiato: una vocal cerrada tónica junto a una abierta siempre se marca.
Sin tilde, aunaunmonosílabo equivale a «incluso», «hasta» o «siquiera»: «aun los más rápidos fallaron», «ni aun así lo consiguió». Ahí el grupo forma diptongo y la palabra es de una sola sílaba. La prueba es directa: si puedes cambiarla por «todavía», lleva tilde; si encaja mejor «incluso», no la lleva.
Preguntas y exclamaciones
Las palabras interrogativas y exclamativas llevan tilde siempre que preguntan o exclaman, tengan una sílaba o varias: quéquémonosílabo, quiénquiénmonosílabo, quiénesquiénesllana, cuálcuálmonosílabo, cuálescuálesllana, cómocómollana, cuándocuándollana, dóndedóndellana, adóndeadóndellana y cuántocuántollana con sus femeninos y plurales. En esa misma lista entra cuáncuánmonosílabo, que hoy suena literario y equivale a «qué tan»: «¡cuán lejos queda!».
Las mismas palabras sin tilde son relativos o conjunciones y no preguntan nada: quequemonosílabo, quienquienmonosílabo, comocomollana, cuandocuandollana, dondedondellana, cuantocuantollana, cualcualmonosílabo y cuancuanmonosílabo. Compara «¿Cómo te llamas?» con «hazlo como quieras», «¿Dónde vives?» con «la casa donde vivo» y «¿Cuál prefieres?» con «la carpeta en la cual lo guardé».
por qué, porque, porqué y por que
Son cuatro cosas distintas y se confunden a diario:
- por qué, en dos palabras y con tilde, pregunta: «¿Por qué lloras?».
- porqueporquellana, en una palabra y sin tilde, responde: «Porque me duele».
- porquéporquéaguda, en una palabra y con tilde, es un nombre y admite artículo y plural: «no entiendo el porqué», «los porqués de siempre». Aquí la tilde no es diacrítica: es una aguda terminada en vocal, y esas se marcan por la regla general.
- por que, en dos palabras y sin tilde, es mucho más raro: preposición más relativo o más conjunción, como en «se esfuerza por que todo salga bien».
solo y los demostrativos, sin tilde desde 2010
La «Ortografía de la lengua española» (RAE y ASALE, 2010) se llevó por delante varias tildes. La más famosa: solosolollana y los demostrativos esteestellana, eseesellana y aquelaquelaguda, con sus femeninos y plurales, se escriben sin tilde, sean adjetivos o pronombres. Son palabras corrientes: «solo» es llana terminada en vocal y por eso no se marca, igual que «solitario» o «cuaderno».
¿Por qué entonces ves sólosólollana, ésteéstellana o aquélaquélaguda en tantos libros y cuadernos? Porque durante décadas la norma anterior pedía la tilde cuando había riesgo de confusión, y todo lo impreso antes de ese cambio la conserva; muchos profesores aprendieron así y la siguen escribiendo. Además, esa tilde no está prohibida: hoy se considera optativa, se pone solo si quien escribe ve una ambigüedad real, y lo corriente es no ponerla. Por eso nuestro clasificador responde ante «sólo» o «éste» con «tilde diacrítica optativa», y nunca con un error.
Ojo, esto no es lo que pasó con las grafías que sí quedaron atrás: guiónguiónmonosílabo y truhántruhánmonosílabo con tilde ya no se escriben, y ante ellas el clasificador dice «grafía anticuada» y te devuelve la forma vigente, guionguionmonosílabo y truhantruhanmonosílabo. Con «sólo» no ha cambiado la palabra: ha cambiado la costumbre de marcarla.
La o entre cifras: «5 o 6»
Otra de las tildes que se fueron en 2010 es diminuta: la de la conjunción oomonosílabo entre números. Antes se escribía «5 ó 6» para que la letra no se confundiera con un cero; hoy, con la letra impresa o en pantalla, esa confusión no se da y se escribe «5 o 6», «tardaré 20 o 30 minutos». Si pasas óómonosílabo por nuestro clasificador, la marca como grafía anticuada y te enseña la forma de hoy.
Los casos que de verdad cuestan
El fallo más frecuente no está en las preguntas directas, sino en las indirectas, esas que no llevan signos de interrogación. La palabra sigue preguntando, así que sigue llevando tilde: «no sé qué hacer», «pregúntale cuándo llega», «dimedimellana dónde lo dejaste», «depende de cómo lo mires». Compara con «sé que llega tarde», donde «que» solo une dos partes de la frase y no pregunta.
Ocurre lo mismo cuando estas palabras se usan como nombres, con artículo delante: «el cómo y el cuándo», «me explicó el porqué». Y al revés: en «tanto cuantocuantollana quieras» o en «ven cuandocuandollana puedas» no hay pregunta y no hay tilde.
Si dudas con una palabra concreta, escribe esa forma en el clasificador de acentuación: te dirá sus sílabas, su clase y la regla exacta que se le aplica, incluida la diacrítica. Y si lo que te falla son los hiatos, la h intercalada o los adverbios en -mente, sigue por casos especiales.